sábado, 8 de noviembre de 2008

Tacirupeca Jaro

Érase una vez un día, Tacirupeca Jaro iba paseando por el campo y cantando “yo soy Tacirupeca Jaro” y el bolo que estaba por allí le oyó cantar y como cantaba tan mal se asustó tanto que no volvió por aquella zona.
Cuando llegó a casa de su abuela no la reconoció por el nombre, pero si por cómo cantaba, y el bolo que estaba por allí y que quería comerse a las dos no pudo porque en ese momento Tacirupeca Jaro estaba cantando, y no pudo más.
Entonces se fue para siempre y no volvió más por aquel bosque.
Carmen, 5º A

Mi Pueblo.

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Mi pueblo:
Es pequeño,tiene una sierra y una central núclear.
Mi casa de mi pueblo tiene dos salones.
El de atrás es como un piso pequeño,tiene una chimenea y el de adelante es pequeño.
Son cuatro habitaciones,una terraza,un cuarto de baño...
Bueno que para mí,es el sitio ideal para pasar un buen fin de semana.
Rocio Pastor 5º B.

La Bella Durmiente

Érase una vez una chica llamada Bella, era una princesa de un pueblo que se llama WONDERFULL.
Cuando era mayor se pinchó y se durmió.
Pasados un millón de años vino un príncipe y cuando le iba a besar resulta que estaba despierta y, como dice la historia, se casaron.

Ana, 5º A

Blancanieves en la nieve

Érase una vez una princesa llamada Blanca, pero le gustaba mucho la nieve y le pusieron Blancanieves. A ella le gustaba irse todos los días a la nieve, hasta que un día se resbaló y se rompió una pierna.
Ya no le gusta ir a la nieve, porque le da miedo de que se vuelva a caer.
Clara, 5º A

viernes, 7 de noviembre de 2008

La excusa perfecta de Manuel Crespo

Cuando yo me levanté de la cama y desayuné, no encontraba los libros y resulta que mi perro tenía un cacho de papel en la boca mientras que estaba acurrucado. Entonces sospeché que mis libros rotos estaban en la cama del perro.
Manuel Crespo, 5º A

La excusa de Yohanna

Se me han mojado los deberes por la lluvia y, como estaban mojados, se me han puesto blandos y se me han roto.
Yohanna, 5º A

La excusa de Javier Díez

No he hecho los deberes porque el viernes, nada más terminar de comer, a mi abuelo le dio un infarto y nos tuvimos que ir corriendo a Málaga a ver lo que le sucedía. No volvimos hasta el domingo sobre las doce o la una.
Por eso no he podido hacer los deberes, profesor.
Javi Díez, 5º A