domingo, 30 de noviembre de 2008

La princesa y el mago

Érase una vez en el año 2000 a.C., en un lugar muy remoto de Asia había una princesa que, paseando cerca de su castillo, encontró un lámpara de oro, la cogió y la frotó, y cuál sería su sorpresa que de ella salió un mago que le dijo:

- Por haber frotado la lámpara te concederé tres deseos.

La princesa respondió:

- Quiero todas las cosas del mundo que puedan hacerme feliz.

El mago le dijo que eso era imposible, puesto que todas las cosas del mundo era más de tres deseos. La princesa se enfadó mucho, pero el mago le contestó muy amablemente, que sólo le concedería los tres deseos cuando cambiase y se convirtiera en una buena persona, amable y bondadosa con los demás, y dejase de pensar solamente en ella.

La princesa pensó mucho en lo que el mago le había dicho y decidió cambiar su actitud y desde aquel día se convirtió en una princesa feliz, amable y considerada con las demás personas.

El mago, viendo el cambio producido en la princesa, le concedió los tres deseos y la princesa los empleó en hacer el bien a los demás.
Irene, 5º A

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